Requisitos

¿Qué es la Ley de Insolvencia económica?

La Ley de Insolvencia de Colombia es una norma que ofrece a los particulares la posibilidad de negociar sus deudas con los acreedores a los que debe. El objetivo de esta Ley de Insolvencia es llegar a un acuerdo financiero directamente, aunque en caso de no llegar a este acuerdo, deberá intervenir la figura de un juez.

La insolvencia económica es una situación muy complicada, ya que significa que el particular no dispone de suficientes activos financieros para hacer frente a las deudas que acumula. Además, lo más probable es que ante esta situación crítica en la que no dispone de liquidez, será más complicado encontrar una solución.

¿Cómo funciona la Ley de Insolvencia económica?

Cuando un particular se declara insolvente, debe informar a todos los acreedores con los que tiene deudas pendientes e intentar llegar a un acuerdo financiero para realizar la devolución de los pagos.

Este proceso, se supervisará en todo momento ante la figura de un juez, que deberá aceptar también cada acuerdo de la negociación. Además, el acuerdo también deberá ser aceptado por los acreedores con lo que tenemos más de la mitad de las deudas. Recurrir a este proceso puede ser lento, ya que el proceso judicial se pausará mientras el trámite de insolvencia se hace efectivo.

En caso de llegar a un acuerdo entre ambas partes, será necesario el cumplimiento de este por parte del deudor. Si no se cumple, se puede llevar a cabo una segunda negociación, con nuevas condiciones.

No obstante, si las partes no llegan a ningún acuerdo, será la el juez el que podrá declarar la liquidación patrimonial. La liquidación patrimonial es un procedimiento judicial mediante el cual se le extingue de forma parcial el patrimonio al deudor para poder pagar a los acreedores. Cuando todos los bienes del deudor han sido liquidados y aún quedan obligaciones pendientes, ya no se podrán volver a exigir.

¿Quién puede acogerse a la Ley de Insolvencia económica?

La Ley de Insolvencia económica se contempla en la legislación como un último recurso para aquellas personas naturales que se encuentran en una situación que les imposibilita hacer frente a sus pagos debido a su excesivo endeudamiento. Es por esto que los únicos que se puedan acoger a la Ley de Insolvencia económica serán:

  • Personas que no ejerzan profesionalmente el comercio. Para verificar esto, se comprobará que no estemos registrados como comerciantes ante entidades como Dian o la Cámara de Comercio

  • Agricultores y ganaderos que no sean empresarios

  • Artistas, servidores públicos, abogados, médicos, personas que se dediquen a profesiones liberales, pensionados o amas de casa.

Por tanto, se trata de un recurso destinado a personas muy concretas, que no tratan de solucionar sus problemas debido a una mala actividad económica de su negocio, sino que han llegado a esa situación financiera adversa por excesivo endeudamiento en su vida diaria. La Ley de Insolvencia económica siempre debe debe ser contemplada desde ese punto de vista, ya que se trata de un último recurso y no una manera fácil de evitar pagar nuestras deudas.

Además, es necesario estar en una situación muy concreta para poder acogernos a la Ley de Insolvencia económica:

  • Debemos haber incumplido el pago de dos o más deudas

  • Además, nuestras deudas deben proceder de dos o más personas o entidades

  • El impago debe haber transcurrido durante más de 90 días

  • Si hay deudas en las que no nos hemos atrasado, es imprescindible que aquellas en las que sí tengamos atraso superen la mitad de nuestra deuda total

Es importante tener en cuenta que este proceso se contempla como un recurso al que acudir cuando lo hemos intentado todo para saldar nuestras deudas pendientes, pero nos resulta imposible debido a nuestra mala situación financiera.